El 26 de marzo de 2024, en una finca del distrito municipal Quita Sueño, en Cotuí, fue encontrado el cuerpo sin vida de Yennely Andreina Duarte Hilario, de 18 años.
El hallazgo causó gran consternación no solo a la familia de la joven, sino a toda la provincia Sánchez Ramírez. Y es que Yulenny presentaba múltiples heridas cortopunzantes, señales de defensa.
Dos días después, Ammy Hiraldo Peña, de 21 años, se entregó a las autoridades.
Según la investigación, había sido captada por cámaras de seguridad comprando amoníaco y otros productos químicos antes del crimen.

Durante los interrogatorios, Ammy reconoció haber cometido el asesinato. La victimaria había sido enviada a prisión preventiva.
A partir de ese momento el proceso judicial se extendió con varios aplazamientos, algunos por ausencia de la defensa, lo que generó preocupación y molestia entre los familiares de la víctima.
En distintas ocasiones realizaron protestas frente al Palacio de Justicia de Cotuí para reclamar que el expediente avanzara. La madre de Yennely, Yanely Hilario, denunció retrasos injustificados y afirmó que creía que la acusada no había actuado sola.
Tras más de un año y medio de procedimientos, el juicio de fondo se celebró el 1 de diciembre de 2025 bajo estrictas medidas de seguridad.
¿Más personas involucradas?
De su lado, el Ministerio Público sostuvo que el crimen fue premeditado, basándose en la compra previa de químicos y en las características de la agresión.
El órgano acusador también se presentó información sobre el intento de encubrir la escena mediante el uso de gasolina sobre el cuerpo ya sin vida de la joven.
El tribunal colegiado de Sánchez Ramírez declaró a Hiraldo culpable de homicidio voluntario agravado y otros delitos, imponiendo una condena de 30 años de prisión.
La familia de Yennely recibió la sentencia como un alivio parcial, aunque valoraron la decisión judicial, insistieron en la necesidad de continuar las investigaciones para determinar si hubo más personas involucradas.
Diversos sectores comunitarios consideraron la condena un precedente importante en un contexto marcado por la violencia contra mujeres y jóvenes.
El caso dejó una fuerte impresión en Cotuí. Para muchos cotuisanos, la muerte de Yennely se convirtió en un recordatorio de la vulnerabilidad de las víctimas y de la importancia de que la sociedad se mantenga vigilante para evitar que procesos como este queden estancados.https://hoy.com.do/el-pais/titulo_1062941.html

El País
¿La violencia contra menores ha aumentado en RD?: casos que han conmovido al país
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